CONCLUSIONES
II XORNADAS SOBRE EDUCACIÓN E SÍNDROME DE DOWN
"A EDUCACIÓN E TAREFA DE TODOS"
- Todos tenemos derecho a una educación de calidad, adaptada a cada individuo en función de sus características propias,
capacidades y circunstancias concretas. Esta premisa debe ser asumida por la Institución Educativa, proponiendo currículos abiertos,
flexibles, así como dotando a la Escuela de los recursos humanos y materiales necesarios.
- La escuela ordinaria es el marco más adecuado para dar respuesta a la educación de la mayoría de las personas con Síndrome de Down,
tanto en Educación Primaria como en Secundaria, haciendo uso de los correspondientes refuerzos educativos y de las adaptaciones curriculares
individuales contempladas en la ley.
- Existen unas condiciones mínimas para que la integración de los alumnos/as con necesidades educativas especiales en general
(y con síndrome de Down en particular), sea efectiva, como son el uso de estrategias y procedimientos adecuados (desde luego no es válida la lección magistral),
la implicación de todo el claustro de profesores en el proceso y la flexibilidad en la elaboración de las adaptaciones curriculares.
- Se pone de manifiesto la necesidad de más recursos fundamentalmente humanos (o un mejor aprovechamiento de los existentes). Es necesario analizar la situación
en cada centro y exigir a la administración los recursos adecuados.
- En cualquier caso se puede constatar que a igualdad de condiciones y recursos en los centros educativos públicos, los logros en la calidad de la enseñanza
y en la atención a la diversidad varían considerablemente, lo que lleva a pensar que es la actitud, implicación, y dedicación de los diferentes profesionales que
intervienen en el proceso, lo que marca la diferencia. De poco sirve que un profesor o grupo de profesores vayan en la línea de la verdadera integración, si toda
la comunidad educativa que interviene en el proceso no se implica de la misma manera.
- La educación para los niños y jóvenes con síndrome de Down debe ser una educación para la vida y la socialización debe ser considerada como núcleo vertebrador
del curriculum. Es necesario tener muy claros los objetivos a alcanzar, de forma previa a la intervención educativa. Estos han de ser fundamentales para posteriores adquisiciones,
adaptando los programas educativos a las características individuales, seleccionando bien los contenidos, eliminando objetivos no imprescindibles y añadiendo otros no contemplados
en el curriculum, pero sí necesarios para el alumno con necesidades educativas especiales.
- Se pone de manifiesto la necesidad de dar continuidad a la formación de las personas con Síndrome de Down una vez terminada la enseñanza obligatoria ya que la integración
en la escuela es un medio para la integración social y no un fin en si mismo. La formación para el acceso al mundo laboral es un derecho de las personas con síndrome de Down, de
la misma manera que el resto de la población tiene acceso a una formación media o superior de forma gratuita. Una buena vía podrían ser los programas de garantía social, que hay que potenciar y diversificar.
- Es importante trabajar y potenciar aspectos de identidad personal con niños y jóvenes con síndrome de Down. Esta quizás sea una labor que se puede llevar a cabo desde las Asociaciones como una actividad complementaria a la escuela.
- Por último destacar que la integración escolar en nuestra provincia, fundamentalmente en el ámbito de educación infantil y primaria, no es una utopía, y aunque queda mucho camino por recorrer, cada vez son más los niños y jóvenes con
Síndrome de Down de la provincia de Lugo que asisten a la escuela ordinaria en unas condiciones mínimamente aceptables. Es necesario seguir trabajando en esta línea.