
SI es verdad que…
Cuando una persona con síndrome de Down recibe una atención adecuada
desde su nacimiento (aceptación plena en la familia, atención temprana de
acuerdo a sus necesidades, educación escolar adecuada, prevención y vigilancia
de los problemas de salud…) y dispone de oportunidades, progresa en su desarrollo
muy por encima de lo preestablecido. Cada día existen más casos de personas
con síndrome de Down (tanto niños como adultos) que tienen acceso a una vida
en un entorno de normalidad y empiezan a disfrutar de una dignidad que hasta
hace poco les era negada. Es necesario que esta situación de normalización
se extienda a todas las personas con síndrome de Down y con otras discapacidades.
- No existen grados de afectación por el síndrome de Down: simplemente se
tiene o no se tiene. Sin embargo, como ocurre con el resto de la población
cada persona con síndrome de Down tiene sus propias características físicas
y su propia personalidad en función de la herencia recibida de sus padres
y del ambiente en que se desarrolle. Por tanto es normal y lógico que un
niño/a con síndrome de Down se parezca mucho más a sus padres y hermanos,
que a otros niños con síndrome de Down. En definitiva, todos somos diferentes.
- La incidencia del síndrome de Down es de aproximadamente 1 de cada
700 nacimientos y se da por igual en todas las razas, culturas y estamentos
sociales. Sin embargo la incidencia del síndrome de Down aumenta con la
edad, especialmente a partir de los 35 años (a partir de los 40 años, la
incidencia es de 1 cada 100 nacimientos).
- Las personas con síndrome de Down constituyen aproximadamente el 25% de
la población de personas con discapacidades intelectuales.
- El síndrome de Down se puede diagnosticar desde el nacimiento mediante
un estudio cromosómico (cariotipo) de células del recién nacido donde se
observa la presencia del cromosoma 21 extra. Este estudio cromosómico también
se puede realizar en las primeras semanas de gestación en células fetales
que se extraen de la placenta mediante una biopsia de corion (se suele realizar
entre las semanas 10 y 13 del embarazo) o del líquido amniótico que rodea
al feto durante el embarazo mediante una amniocentesis (se suele realizar
entre las semanas 14 y 18 de gestación). Estas pruebas de diagnóstico prenatal
no se realizan de forma rutinaria a toda la población, sino a mujeres mayores
de 35 años y a madres que han tenido previamente un hijo con síndrome de
Down.
NO es verdad que…
- No todos los niños con síndrome de
Down son muy cariñosos…, felices…, les gusta la música…. Se trata de generalizaciones
falsas, dado que no hay datos objetivos y contrastados que demuestren que
los niños con síndrome de Down sean más cariñosos ni más "felices" que el
resto de la población. Desgraciadamente estas características con las que
a menudo "encasillamos" a las personas con síndrome de Down, no nos permiten
ver que detrás existe una persona, con unas características únicas. ¿Cuántas
veces hemos mirado a una persona con síndrome de Down más allá de sus ojos
achinados, y su sonrisa espontánea?.
- No son siempre niños: no tiene nada
que ver el coeficiente intelectual con el ser adulto. Mucha gente cree que
las personas con síndrome de Down son niños permanentes y es frecuente que
los padres de un niño con síndrome de Down oigan la siguiente frase (a veces,
como consuelo) "…después de todo, vais a tener siempre un niño en casa…".
Un grave error que cometemos habitualmente, comenzando por los propios padres.
- No hay culpables. Aunque cada vez menos,
aún existe la idea de que "el síndrome de Down se produce como consecuencia
de algún proceso infeccioso o por malos hábitos de la madre durante el embarazo".
Actualmente no se conoce la causa que genera el error cromosómico en el
síndrome de Down, pero nada de lo que los padres de una persona con síndrome
de Down hicieron o dejaron de hacer antes de la concepción de su hijo es
la causa del síndrome de Down. Por tanto, no hay que buscar culpables.
- No es una enfermedad. El síndrome de Down,
no es en sí una enfermedad, si bien es cierto que, sobre todo en los primeros
años de vida los niños con síndrome de Down son más susceptibles de sufrir
determinadas infecciones. Pero en general, muchas personas con síndrome
de Down gozan de buena salud, tanto física como mental, por tanto no padecen
ninguna enfermedad.
- No se puede "curar". A pesar de los grandes
avances que se están produciendo en la investigación genética relacionada
con el síndrome de Down, actualmente no hay ningún tratamiento genético
ni farmacológico (con medicamentos) científicamente demostrado que pueda
curar o paliar las manifestaciones del síndrome de Down. Sin embargo todavía
a veces se ofertan a los padres -dispuestos a hacer cualquier cosa por su
hijo- tratamientos "milagrosos" para la "cura" del síndrome de Down. Todos
estos tratamientos son como poco inocuos y en ocasiones perjudiciales para
el niño.